El regreso a la capital no ha sido todo lo bueno que esperaba:
El tren salia a las 8, y yo a las 4.30 aún con los ojos como platos, ya tuve k optar por leer un libro de dientes y el sueño no tardó en llegar ni dos minutos, ni siquiera recuerdo haber leído un parrafito...
Total que llego al tren muerta de sueño, con la tonta ilusión de dormir profundamente durante todo el viaje, pero, cual es mi sorpresa veo que van a poner una peli de las mierdecillas, que a mi me gustan, así que decido colocarme los auriculares y verla, ya dormiría mas tarde... Soy mongola, porque no he visto película mas absurda, forzada, predecible y exasperante en mis 20 años de existencia! No veais jamas de los jamases Porque lo digo yo. Aún así me la he tragado. Y después de esa aberración cinematográfica ya no m podía dormir... Normal, si es que la madre de la prota me había puesto histérica y así no hay quien concilie el sueño.
Llego por fin, después de 6h interminables, a mi destino, cojo un taxi, me cobra un ojo y medio riñón, le doi un billete y el tío no tiene cambio, un autobús detrás pitando como un loco, que tenía prisa...(esto en mi pueblo no pasa, que lo sepáis!) el taxista metiéndome prisa para que encontrara cambio... ya, yo iba nerviosa (gritos del taxista) e histérica (película).
Llego al portal, muy bien, con mis maletillas y mi señora maleta, llego a mi puerta, meto una llave y ZAS! en toda la boca, no GIRA!
¡Media hora intentando abrir la puerta! ya sudando como una cerda, nerviosa (taxista), histérica (película) y desesperada (llave poco colaboradora), decido llamar a la vecina a ver si ella puede abrir, pero nada, sale su marido/ amigo/ algo porque viven juntos! y lo intenta también sin éxito.
Con todo el percal que supone verme en la calle con las maletas y sin poder hacer nada por evitarlo, llamo a mi madre nerviosa, histérica, desesperada y ahora más angustiada que nunca para que llame a un cerrajero. Mi mami, tan mona ella, intenta tranquilizarme pero no lo logra y se pone a buscar por internet a un cerrajero cercano. Mientras tanto, y después de estar ante mi puerta cerca de una hora haciendo malabares de muñeca giratoria y fuerza, mucha fuerza, me paro y pienso... ¿Y si meto la otra llave? ZAS! en toda la boca, GIRA! Las puertas de cielo se abrieron ante mi.
En fin, como veis, no es que yo sea lerrrrda perdida, sino que estaba nerviosa, histérica, desesperada y angustiada. Al abrir la puerta y después de tanto esfuerzo cai rendida al sofá, me entregué como nunca a mi objetivo primero: DORMIR
PD: ya diré como van mis primeros días de clase!
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